martes, 24 de abril de 2007

Le revienta la cara, pero no irá a la cárcel

Un aprendiz de electricista que hirió gravemente en el ojo a un joven, atravesándoselo con la pata de una silla, ha sido condenado a realizar 400 horas de trabajo no remunerado para la comunidad.

Agredido

Ésta es, pues, la condena de Liam Peart por parte del magistrado Peter Reardon en el Tribunal de Melbourne (Australia), que le ha impuesto dos años de trabajo comunitario, el máximo período que puede establecerle un magistrado.
Peart, de 20 años, que se librará finalmente de la cárcel, tuvo suerte de no haber matado a Shafique el-Fahkri, tal y como aseguraba Reardon, porque de lo contrario habría entrado en prisión.
Los sucesos ocurrieron el 21 de enero del presente año, cuando Peart buscaba a su hermano menor cerca de un club nocturno y, por causas que aún no se han clarificado, le lanzó la silla a el-Fahkri en medio de una disputa.
Pensando que le había matado, el agresor entró en pánico y huyó, pero al día siguiente se entregó a la policía reconociendo que había sido responsable del incidente.
El abogado de la defensa, Duncan Allen, alegó en todo momento que las acciones de su cliente fueron involuntarias e imprevistas. Por su parte, el magistrado Reardon afirmaba que las heridas en el ojo de el-Fahkri eran las más escalofriantes que había visto nunca. Al parecer, los bomberos tuvieron que cortar la pata de la silla y los cirujanos que le operaron reconocieron que había sobrevivido milagrosamente a unas heridas horribles.
La pata empujó el globo ocular a un lado tras entrar por la cuenca y continuó hacia abajo por su garganta. El agredido, que tiene ahora 20 años, ha recuperado el 95 por ciento de la visión en el ojo y afirma que perdona "totalmente" a su agresor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

realmente son escalofriantes las radiografias, no puedo creer que haya sobrevivido

TI dijo...

A mí me sorprende todavía más que el agresor haya perdonado a su víctima. Lo cierto es que hay gente muy buena por el mundo porque algo así no está a la altura de cualquiera saberlo perdonar. Con todo y eso, la justicia no debería ser benevolente con este tipo de casos pues si lo es se corre el riesgo de que proliferen. No sé si estaremos de acuerdo.