
El niño-hombre, como lo llaman, pesa diez kilos y mide 84 centímetros. Sus piernas y brazos son extremadamente frágiles, casi como los de un bebé. Lo único que le asemeja a un adulto a simple vista es su dentadura ya que cuenta con todas las piezas dentales. El pediatra que le trata asegura que es una rareza extraordinaria que sorprende al escucharlo hablar.
Los expertos explican el caso en base a que Jerly cuenta con una bajísima emisión de hormonas de crecimiento desde la glándula pituitaria. Sería lo contrario a la progeria, la que causa la vejez prematura.
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