
El menor comenzó a desarrollar estas lesiones que parecen escamas (apariencia que ha provocado que le denominen “el niño pez”) desde los primeros días tras su nacimiento.
Sus padres tratan de controlar la temperatura corporal de su hijo rociándolo con agua y con hielo. Su padre cuenta que el estado de su pequeño les provoca un gran dolor, porque cuando no consiguen suficiente hielo para bajarle la temperatura tiene fiebre.
Los médicos han informado a la familia de Song que no existe ninguna cura para esta enfermedad genética, conocida como ictiosis laminar.
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