viernes, 2 de mayo de 2008

¿Quién te ha visto y quién te ve? (5)

¡Oh, Dios, por favor, que no sea cierto! ¡¡¡Yo no me lo creo!!! pero resulta que el viento ha jugado una mala pasada a la modelo y actriz Elizabeth Hurley, de 42 años, dejando a la vista de los fotógrafos unas extensiones de cabello de las que se usan para ¡¡cubrir calvas!! en la parte trasera de su cabeza.

Elizabeth HurleyHurley acaba de regresar de unas vacaciones y, al parecer, no tiene la cabellera en el mejor de los estados, según han podido captar las cámaras. (¡Putas cámaras! ¡Caballeros, estamos jugando con un mito! ¡¡¡Con los mitos no se juega!!! ¡¡¿Acaso no os enseñan eso en la Universidad de Kodak?!! Los mitos son sagrados, como las vacas hindúes. Uno las ve, se aparta y agacha la cabeza en señal de respeto. No les tira fotos para ridiculizarlas.) "Era como si se le hubiesen caído las extensiones", ha dicho metiendo más cizaña uno de los viles fotógrafos que tomaron la instántanea, hijo de Belcebú, y que debió mirar para su puta madre en bragas.

(¡Vaya putada! Estoy tan consternado que mi alma se ha quedado, aunque no venga a cuento, pero para que os hagáis una idea gráfica, como la siguiente imagen de un cazador de tiburones arrastrando a su presa en la lonja de Lam Pulo en Banda Aceh, en Indonesia. Igual me siento yo por dentro, como este pobre tiburón.)

TiburónEn fin, que esta imagen de Hurley, ex mujer de Hugh Grant, contrasta y de qué manera con la que muestra en la nueva campaña de la marca de ropa Mango en la que posa en bikini como lo que es, un símbolo de la belleza. Porque yo lo de los pelos si no lo veo, no lo creo; y como lo tengo bastante chungo para ver a Liz en persona, pues no me lo creo. Y punto. Es todo una manipulación gubernamental para derrocarla de los altares. Aunque claro, en esa del bikini también hay truco y es que durante su presentación hace pocos días confesó ella misma que le encanta que el Photoshop la embellezca: "Sacarme fotografías en traje de baño ahora es mi vida, lo cual pueden imaginar que es un infierno", ha expresado. (Liz, vaya semanita que llevamos, ¿por qué no te callas, rica? te diría Juan Carlos I. ¡Joder, colabora un poco!, te diría yo, segundo. Un buen mago nunca ¡¡¡jamás!!! revela sus trucos.) ¡Después de verte con la pelambrera a roales yo sí que estoy en un infierno, guapa! Eres como el Partenón, una bella ruina. Pero qué digo, perdón perdón, se me ha ido la olla. Al diablo con el diablo. Voy a tomarme una tila y a ponerle una vela a San Pelo.