
Y la verdad es que los gansitos tienen su chulería porque miro al coyote y aunque su efectividad se palpa es nula, asusta de narices. Vamos, yo no me imagino comiéndome un bocata a su lado sin quitarle el ojo de encima por si acaso tomara vida.
Escuece y escuece bastante. Aunque dejes de mirar, no dejará de pasar.
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