
Según la tradición, tocar el pene sagrado en este santuario de la fertilidad ayuda a las mujeres a quedarse en estado y proporciona vitalidad tanto a los niños como a los ancianos.
El festival, que se celebra anualmente en el mes de marzo, es un vestigio de los rituales de fertilidad que celebraban sus ancestros, y en él se rinde tributo a la diosa de la fertilidad, Takeinadane-no-mikoto, para rogar por la fertilidad de hombres y mujeres.
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