
Los científicos esperan que las mediciones obtenidas por el maniquí diseñado por expertos de la Agencia Espacial Europea sirvan para crear trajes espaciales, vehículos y estructuras habitables con suficiente material aislante para mantener a los futuros colonizadores del planeta rojo a salvo de la radiación cósmica.
Los actuales tripulantes de la ISS llevan sensores en sus trajes para registrar la exposición a los rayos cósmicos, pero estos aparatos no permiten medir la cantidad de radiación que alcanza sus órganos vitales. Por ello, Matroshka fue diseñado con un plástico que se asemeja en gran medida a la densidad del cuerpo humano, y contiene sensores de radiación cósmica en las zonas donde se encuentra el colon, el estómago, el corazón y el cerebro. De esta manera, se ha logrado una simulación bastante eficaz del impacto real de los rayos cósmicos.
Una misión tripulada a Marte durará, al menos, dieciocho meses. Por este motivo, uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los científicos de la NASA es desarrollar las tecnologías necesarias para proteger a los astronautas de la radiación cósmica en viajes espaciales de larga duración.
Actualmente, no existe un diseño viable dentro de los límites de seguridad para realizar una misión al planeta rojo. Con los materiales aislantes que existen hoy en día, la cantidad de protección que habría que colocar en una nave para proteger a los astronautas pesaría demasiado, y el vehículo ni siquiera sería capaz de despegar. Se hace necesario, pues, encontrar materiales aislantes más livianos, y probablemente se tendrán que desarrollar todavía medidas médicas que contrarresten el daño causado a las células por la radiación espacial.
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