
"No me lo podía creer... llamé a mi ayudante para que echara un vistazo", asegura un oncólogo. En el pulmón del paciente, de 28 años, había una rama de abeto de cinco centímetros, que le fue retirada de inmediato.
"Me dijeron que la tos con sangre no se debía a ninguna enfermedad", relata Sidorkin. El paciente afirma que el dolor se lo producían esas "agujas pinchando en los capilares".
Los doctores descartan que Sidorkin ingiriera la rama y sospechan que pudo haber inhalado un extraño brote y tras ello comenzó a crecer en el interior de su cuerpo.
El trozo de pulmón con la rama se ha preservado para someterlo a un estudio.
1 comentario:
En boca cerrada no entran moscas, ni abetos.
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