
"Me dí cuenta de que mi ropa interior y mi cama se teñían de verde, incluso el agua de la ducha", explica el hombre. Y aunque Shunguo no sufre dolor ni molestia alguna, igualmente decidió concurrir a un centro asistencial para encontrar respuestas.
Pero tampoco ha logrado una solución: los médicos le revisaron de arriba a abajo y después de higienizar las axilas del paciente, tardó sólo diez minutos en volver a transpirar una extraña grasa entre blanca y verde.
Los análisis de sangre realizados indican que el estado de salud de Shunguo es totalmente normal: "no se ha podido encontrar la causa" a tan insólita transpiración, afirma un portavoz del hospital.
¿Y no será que el chino éste es súper aficionado a darle a la Heineken? Que investiguen...
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