martes, 21 de junio de 2011

La boda acojonante

Encadenamos varias entradas que solamente hablamos de bodas o amoríos pero es que lo de hoy tiene miga... Y es que hace unos días, Elaine Davidson, la mujer con más piercings en el mundo de acuerdo a los Record Guiness, decidió casarse con su prometido en Escocia. Aquí los tenéis:

La boda de Elaine Davidson

Elaine, que tiene 6.925 perforaciones con un peso de 3 kilos en todo su cuerpo, se casó en Edimburgo con Douglas Watson que no tiene ni un solo piercing. “La gente ve los piercings, pero no ve la increible personalidad que está debajo”, dijo el novio con un par, que tiene 60 años. Sin duda, para Davidson, el aro que recibió en su boda es el más importante y preciado de toda su colección.

El novio de Elaine Davidson

La singular mujer llegó al registro civil con un vestido de novia de color blanco y rosa, y con flores en el pelo. Mientras que su esposo solamente vestía un traje azul oscuro y una corbata. Durante la ceremonia, le dijo a su esposo: “Con todos mis anillos te desposo”. (Y él no salió corriendo ni nada. A lo hecho, pecho.)

Elaine Davidson

Elaine, brasileña de 46 años, rompió el récord mundial de cantidad de piercings en el año 2000 cuando su cuerpo solamente tenía 462 piezas atravesando su piel. Ella jamás se quita sus adornos de acero, duerme con ellos sin problema y se ha perforado mucho más desde que la coronaron como ganadora del récord. Trabaja como vendedora de su propio almacén de aromaterapia y ropa interior fetichista, 'Tropical Rainbow', ubicado en el centro de Edimburgo, rodeada por salones de tatuaje y tiendas de cómics. Y suele hacer giras en las que demuestra cómo duerme sobre camas de clavos, vidrio cortado y camina sobre fuego. Su vida se encuentra alejada de todo tipo de vicios: no fuma, no bebe alcohol y mucho menos se droga. (Es una santa aunque parezca lo contrario viéndola. Pero ya se sabe que las apariencias engañan.)

Esta parejita de recién casados se conoció hace quince años en una cafetería en Edimburgo, y ambos confiesan que hubo empatía inmediata y una conexión que nunca habían sentido con sus compañeros anteriores. Y como que el amor es ciego: el día de su boda, Davidson apareció con un voluminoso vestido blanco, una enorme tiara con alas de mariposa y la cara pintada de verde y amarillo. (¡Acojonante!) Que sean felices y coman perdices.