viernes, 2 de julio de 2010

Divirtiéndonos con las desgracias

Se presenta para regocijo de los más pequeños “a medio hundir” y cuenta hasta con icebergs inflables para recrear en mayor medida todo el contexto de la famosa tragedia en la que fallecieron 1.523 pasajeros. Y es que cuando uno se pone a hacer el energúmeno fluyen ideas de muy mal gusto que llevadas a la realidad, y aunque se haga mofa y befa de la muerte de más de un millar y medio de personas, siempre encuentran a muchos que les da lo mismo que les da igual y participan con gusto de la hijoputada...

Titanic

Los niños (los menos culpables de todo esto, a fin de cuentas ellos no ven más que una atracción, pero acompañados de sus lamentables padres que se supone portan en la cabeza alguna que otra neurona y una cajita roja en el pecho que de vez en cuando les debiera latir y hacer sentir algo) utilizan su ángulo para lanzarse por la cubierta de punta a punta como si fuera un tobogán y sus maravillados padres pueden asistir con alegría al feliz recreo de lo que llenos de espanto debieron padecer aquellas pobres víctimas que hoy les sirven de cachondeo y diversión una mañana de domingo o una tarde de verano.

Titanic

La organizadora de esta feria ha explicado encima que “el trágico accidente del Titanic ocurrió hace mucho y ya ha sido superado emocionalmente desde hace años”. (¡Lo que no se ha superado es la desfachatez de tanto cara dura y corazón pétreo!) Con esta mentablidad, es probable que pronto nos monten un parque de temática nazi y en un día de fiesta nos podamos gasear unos a otros con alegría, y de aquí a unas pocas décadas a buen seguro será una alegre realidad también 'La Feria del 11-S' para que pequeños y grandes se estrellen con regocijo sobre pequeños rascacielos hinchables.
Afortunadamente aún queda gente sensata -cada vez menos en este lúgubre mundo moderno con mucha banda ancha pero de sentimiento estrecho- y un portavoz de asociaciones que recuerdan a las víctimas de este inolvidable triste suceso histórico ha afirmado que no es ético que los niños se diviertan deslizándose por una cubierta que emula aquella por la que resbalaron cientos de víctimas hacia su helado final.
Personalmente opino que no es que no sea ético, es que debiera ser delictivo. Y aquel mal nacido que se quiera reír de las desgracias ajenas para hacer negocio o pasar un día de fiesta y que el niño no le dé mucho el coñazo, que se ría de la muerte de su puta madre y se tire de cabeza desde la ventana de su casa (así, con su desgracia, otro payaso podrá idear otra atracción divertida en su olvidable -y superado emocionalmente- honor).